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EL TJUE DELIMITA EL ALCANCE DEL SAMPLING MUSICAL

por | May 5, 2026 | Propiedad Intelectual

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia de 14 de abril de 2026, ha interpretado el llamado el sampling musical y los límites del derecho de reproducción de fonogramas.

El productor musical Moses Pelham tomó dos segundos de la secuencia rítmica de Metall auf Metall, del grupo alemán Kraftwerk, y los insertó en bucle en la canción Nur mir de Sabrina Setlur, sin autorización.

Los miembros de Kraftwerk demandaron por vulneración de sus derechos como productores de fonogramas.

1.- El sampling musical es la técnica de extraer fragmentos sonoros de grabaciones existentes para incorporarlos a nuevas obras. Es ampliamente utilizada en hip-hop, trap y música electrónica, y se trata de una de las formas más extendidas de creación derivada.

2.- El TJUE interpreta la Directiva 2001/29/C, sobre derechos de autor, y la Directiva 2006/115/CE sobre el derecho de distribución, así como la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, en su vertiente de libertad de artes y derechos a la propiedad intelectual.

3.- El Tribunal establece como regla general que la reproducción de una muestra sonora, aunque sea muy breve, es en principio una reproducción «de parte» del fonograma y queda dentro del derecho exclusivo del autor.

4.- Pero cuando el usuario incorpora una muestra a una obra nueva de forma modificada y no reconocible al oído, esa utilización no constituye reproducción a tales efectos. Por tanto, cuando el fragmento ha sido tan transformado que se ha convertido en materia prima de una obra genuinamente nueva, ya no pertenece realmente al fonograma original.

5.- Por tanto, el Tribunal concluye que la prohibición puede aplicarse solo si la obra original es identificable en la nueva creación. Si el sample es irreconocible, no puede haber interacción intelectual con la obra original.

La lógica del TJUE es que un sample tan transformado ya no es el fonograma original sino material nuevo. Pero el problema en origen viene en que si el fragmento es irreconocible, seguramente no tiene sentido usarlo para el segundo creador.

La linea entre reconocible y no reconocible es subjetiva. Seguramente un seguidor de Kraftwerk reconoce mucho mejor un fragmento de una de sus canciones, que un oyente casual. El TJUE deja esa valoración a los jueces nacionales caso por caso, lo que seguramente seguirá generando discusiones en cada país.